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sábado, 11 de octubre de 2014

Vende tu música. ¿CD Físico o Descarga Digital?

Imagen tomada de la web
Tomado de www.cancionesenbuscadeartistas.com/

¿Cómo puedo vender mi disco? ¿Cuánto gano por cada descarga? ¿Merece la pena fabricarlo? ¿Es buena idea regalar mi música? ¿Cómo puedo subirlo a tiendas como iTunes o Spotify?. Todas son preguntas que nos realizan los artistas en desarrollo que contactan con nuestro sello. Realmente todas estas cuestiones son el detonante de una realidad: "cada vez se venden menos discos" que nos muestran hasta la saciedad los estudios y las estadísticas, las entidades de gestión de derechos de autor y las asociaciones de artistas o músicos. Lo cierto es que mientras un mercado (el del CD) se extingue poco a poco, el mercado digital muestras porcentajes de crecimiento cada año. Pero remontémonos algunos años atrás para entender qué ha ocurrido y sobre todo cuál es el panorama actual y de qué forma afecta a los artistas noveles, aquellos que autoproducen su música y pelean por abrirse un hueco dentro del mercado.

Las ventas físicas eran el ingreso principal de las compañías discográficas de antaño, el pilar que sostenía toda la industria. Generaba tantos ingresos, que pocos eran los artistas que podían obtener por contrato más de un 5% de los royalties de ventas. El vinilo era el soporte principal hasta que fue sustituido por el cd. Fue entonces cuando la industria musical vivió sus mejores años. La causa era muy sencilla, con el cambio de soporte volvieron a vender todo el catálogo que tenían en las compañías. No había que volver a producir los discos, simplemente cogieron los masters y los introdujeron en un Cd. 

Como los nuevos reproductores y la calidad del cd se imponían en las casas de los consumidores, muchos de ellos volvieron a comprar sus viejos discos en el nuevo formato. Las discográficas se frotaban las manos pues con el mismo material y el mínimo coste de inversión volvían a generar grandes ingresos. Con la extinción del soporte físico, todo se complicó. El mercado digital fue introduciéndose lentamente a la vez que las ventas de CD iban menguando. 

La ventaja es que el mundo digital apenas tiene coste de mantenimiento e infraestructura. El inconveniente es que tiene poco margen de beneficio y se topa de bruces con la piratería. La red es demasiado amplia y las grandes majors perdieron el control de su contenido. Steve Jobs revolucionó la industria musical con la salida del iPod y su tienda iTunes. "1.000 canciones en tu bolsillo" fue su famoso claim que pasó a la Historia del marketing moderno. Las grandes discográficas debieron pensar que era mucho mejor eso que lo que había hecho Sean Parker años antes con su creación, llamada Napster, enseñando a los usuarios el camino del intercambio de archivos incontrolados. Aquello fue el terror de las disqueras. El bueno de Steve lo que hizo fue poner un poco de orden. El precio de salida por descargar una canción en formato digital marcó un antes y un después en el mercado musical. Un dólar por una canción. Sin duda, ya nada sería igual.

martes, 7 de octubre de 2014

La Industria Musical

Las grandes industrias en el mundo han experimentado cambios notorios a través de la innovación, proceso en el cual se analizan las ideas claves para lograr un acto creativo e individual, con el que se pretende identificar nuevos nichos de mercados para la fidelizar clientes y obtener resultados sostenibles en el tiempo. Son los resultados los que mueven el motor de la innovación, que, a su vez, mueve a toda la empresa; de nada sirve una gran idea o un gran valor si no se obtienen resultados. Hasta hace algunos años la industria discográfica acaparo con creces los mercados internacionales, gracias al buen auge de distintos géneros musicales representados en canciones inolvidables. Sin duda buena música. Millones de fanáticos amantes del buen sonido se establecieron en todo el planeta movidos por las notas agradables al oído, capaz de penetrar al más profundo de los sentimientos. Todo giró en torno al sistema de grabación “análogo”, que a la vez origino las primeras impresiones a través de un barrido por toda la superficie de una cinta magnética dejando a su paso una huella electromagnética, traducida en sonido, con los mejores resultados en toda la historia de la música. El nivel preestablecido en cada canción dejaba un amplio margen para los picos musicales con buena calidad sonora, matices cadenciosos y buena definición del “rango dinámico” que es la diferencia entre los sonidos más suave y los más fuertes que podemos oír. Las grabaciones en cassette no superaron los 60 dB (decibelios), umbral estipulado en una grabación con calidad. La industria discográfica centro sus operaciones en la investigación y en su particular innovación dio origen a una nueva tecnología llamada grabación digital. Ya se podía hablar de Cds con un rango dinámico por encima de los 96 dB, capaz de revolucionar la antigua tendencia análoga y hasta competir con el sonido en vivo. En teoría los planes obedecían a un repunte significativo en el mercado de la música, pero la industria se fue en sentido opuesto y no saco ventaja del rango dinámico, decidieron que mientras más fuerte mejor. De repente nos encontramos en una carrera para ver que Cd sonaba más fuerte, y para lograrlo, comprimieron la señal hasta el máximo. Y aquí es donde estamos hoy. Todo el mundo intenta hacer que su Cd suene más fuerte que ningún otro y el resultado es ruido con ritmo. Cuando la música pierde el rango dinámico, carece de emoción y claridad. Desde los tiempos del vinilo las compañías discográficas han competido por lograr que sus discos suenen más alto que los demás y se ha demostrado que la misma canción mediante un ligero aumento de volumen, la  percibimos como el mejor sonido, debido a la respuesta en frecuencia de nuestro oído. Según un informe publicado por la academia de sonido CETEAR en Argentina, el problema viene cuando se sacrifica la calidad de sonido en pos del volumen brutal, un fenómeno que lleva plagando la música durante los últimos quince años y que acaba con la ventaja sonora del Cd, el rango dinámico, es decir, la capacidad para reproducir sonidos extremadamente débiles o fuertes, sin problemas de ruido de fondo. La música de hoy es considerada para muchos como un atraco al bolsillo del consumidor. Afirman que los jóvenes la oyen porque no hay más alternativas, pero la esencia de aquellas canciones con las que bailaron y se enamoraron nuestros padres y abuelos, no serán reemplazadas por más que la industria discográfica recicle e innove. ¡Todo obedece a la muerte del rango dinámico!.
Foto tomada de la Web